APRENDIENDO A DISFRUTAR DE LA COMIDA - MINDFULNESS
Cuando nos ponemos delante de la mesa, la mayoría de las veces parecemos
autómatas. Vamos siempre con el tiempo justo, corriendo porque nos espera
alguna tarea, actividad, trabajo, etc. Cabe preguntarse entonces ¿Somos
conscientes de lo que comemos? Cuando digo esto, no solo me refiero al plato ya
elaborado y listo para hincarle el diente, sino también a todo lo implicado en
el proceso de obtención y elaboración de la comida. Alguna vez nos planteamos
¿Qué especia lleva este plato?, ¿Qué ingredientes tiene que yo no percibo ni me
paro a pensar? ¿Qué técnica culinaria se ha empleado en su elaboración? ¿Qué
valor nutricional tiene el plato que estamos degustando? ¿Estoy tomando los
nutrientes que mi organismo necesita? La respuesta es no para la mayoría de las
personas. No tenemos consciencia en el día a día y menos aún en el caso de la
comida. Por esta razón, con estas actividades he elevado mi consciencia en este
aspecto y aunque siempre me ha gustado tener conocimientos sobre los alimentos,
no me había parado a pensar todo lo que hay detrás de los etiquetados.
En cuanto a la 1ª y 2ª actividad, he de decir que estoy acostumbrada a
hacer cambios en las recetas y tiendo a hacerlas más ligeras y con menos
grasas, azúcares, por tanto creo que en este sentido estoy concienciada con la
reducción de ciertos nutrientes que, en exceso, no son buenos para nuestra
salud. Creo que también así desarrollamos nuestra capacidad creativa a la vez
que aprovechamos las sobras en lugar de ver cómo acaban en la basura, lo cual es
algo que no me gusta nada y por tanto evito.
La 3ª actividad, me ha hecho
plantearme qué cocina me llama más la atención. Tradicionalmente, he comido los
típicos potajes, migas, paella, gazpacho y todas las recetas típicas de
nuestras abuelas. De hecho, mi madre es bastante tradicional en este sentido y
cuando regreso a casa, es la comida que me encuentro y me gusta. No obstante,
siempre me he interesado por lo novedoso y me ha encantado probar sabores y
texturas nuevas. Por esta razón, me gusta innovar y cada día me doy cuenta de
que apostaría por lo el toque moderno que podemos combinar, en muchos casos,
con lo tradicional haciendo algunas variaciones en las recetas o técnicas
empleadas. Esta actividad me ha hecho plantearme que la cocina moderna juega más
con las texturas, colores, mezclas de alimentos dulces, salados, ácidos…y eso
hace que cuando probamos un bocado, agudicemos más nuestros sentidos al probar
tan exquisito bocado.
La 4ª actividad tiene que ver con la
consciencia de lo que compramos. No es habitual leer los ingredientes de cada
alimento que compramos o la información nutricional. Sí que podemos mirar la
información sobre alérgenos si es nuestro caso, pero muchas veces no sabemos lo
que ingerimos. ¿Alguien se ha preguntado cuántos productos de los que compra no
tienen azúcar? Si nos ponemos a mirar las etiquetas, veremos que la gran
mayoría. Esto es lo que aprendes con esta actividad. Ahora te cuidas más porque
sabes que tomar azúcar no es sólo el terrón de la mañana en el café o la onza de
chocolate en la sobremesa. Así podríamos decir con otros alimentos. También
obtenemos información de las cantidades diarias de nutrientes que una porción
del alimento nos proporciona. De nuevo, somos más conscientes y reflexionamos
sobre nuestra salud. Igual ocurre con la última actividad. Comparando
productos, veremos cuál es más conveniente para su consumo y por tanto nos
beneficiaremos de esa información que nos ayudará a elegir el más saludable.
Por último, si somos más conscientes
de toda esta información, disfrutaremos más de la comida sabiendo los
beneficios que nos aporta lo que comemos y sabiendo que hemos elegido lo que
tomamos con criterio. Podemos también disfrutar más sin sentirnos culpables con
alternativas más sanas, pero igual de sabrosas.
¿Cómo aplicamos esto en el aula? Creo que a
través de actividades como las que propusimos en el bloque 1, a través de
juegos de mesa o similares para que los alumnos conozcan los principales
nutrientes de los alimentos y los términos específicos (ex: CDO). También
podemos dedicar algunas sesiones en tutoría cada cierto tiempo a hablar de lo
que han desayunado, comido, cenado y hacer una análisis del valor nutricional
de los alimentos que toman a diario. Se puede pasar también una encuesta sobre
hábitos alimenticios y hacer jornadas de “Desayuno Saludable”, como se hace en
mi centro. También en las reuniones con los padres, se hace hincapié en la
necesidad de que sus hijos tengan una dieta equilibrada, beban agua y hagan
ejercicio. Desde el Departamento de Orientación, se pueden promover charlas
informativas impartidas por un nutricionista y desde las materias, se puede
trabajar el tema en una unidad didáctica, incluso proponiendo la elaboración de
un proyecto común entre varios departamentos.
¡ANÍMATE, PARTICIPA EN EL PROCESO DE
ELABORACIÓN DE TU COMIDA Y DISFRUTA!
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